Viernes 19 de Octubre, 2018
Contorno

“Exclusión estudiantil debe ocuparnos a todos”

Omar Brenes Fernández

Miércoles 10 de Octubre, 2018

Ni desertan ni abandonan. Las personas estudiantes que no concluyen sus estudios son excluidas del sistema educativo, y sucede por múltiples factores de los que, como sociedad, somos responsables.

A esta conclusión llegó la psicóloga, Patricia Méndez Arroyo, jefa de la Unidad para la Permanencia, Reincorporación y Éxito Educativo (UPRE) del Ministerio de Educación Pública (MEP).

La experta añadió que los componentes que inciden son tanto intrafamiliares como sociales, tales como el ambiente social en el que se desenvuelve la persona, la situación económica que vive, las coyunturas políticas del país, las condiciones del centro educativo y las situaciones individuales que atraviesa.

Con la diferenciación de los términos, el MEP pretende ubicar de forma más precisa las razones por las cuales muchos estudiantes quedan rezagados del sistema educativo.

“Por mucho tiempo se le llamó deserción o abandono y resulta que esas palabras tienen una connotación de traición o separación, muy usadas para referirse a soldados que abandonaban sus labores en las milicias. En este caso hay una gran carga de culpabilidad que la persona asume”, explicó el también psicólogo Irvin Fernández Rojas, también funcionario del MEP.

Por otra parte, exclusión refiere a cuando se le quita, descarta, rechaza o niega la posibilidad de algo. Se trata de una combinación de situaciones personales y barreras que presenta el entorno de índole social, escolar o familiar inciden en la decisión que toman las personas estudiantes para no concluir los estudios.

“En este punto es importante el rol que juegan los medios de comunicación, pues plantearlo de esa manera, ayuda a mejorar la percepción cuando se habla del fenómeno. Al final entenderemos que todos somos responsables del éxito escolar de nuestra juventud”, señalaron los especialistas.

Educación es un derecho y no un servicio

Para Arroyo, se debe entender que la educación es un derecho y no un servicio. Y como derecho que es, el Estado tiene la obligación de proveerlo. Deben existir las condiciones idóneas para que la juventud entera lo reciba.

Ambos psicólogos coinciden en que la conexión interinstitucional es vital para mejorar la permanencia de las personas estudiantes en el sistema educativo, desde la incorporación primaria, la permanencia y la reincorporación, en caso de que hubiera alguna interrupción.

 


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