Martes 19 de Junio, 2018
Contracara

El “porque sí” y “porque no” de las Guías de Afectividad y Sexualidad Integral del MEP

Melissa Cruz Guadamuz *
Viernes 9 de Marzo, 2018

El presente curso lectivo 2018 dio inicio con un tema un tanto polémico, que dividió a la población costarricense entre los que aprueban las Guías de Afectividad y Sexualidad Integral y los que se oponen a su implementación en los programas del Ministerio de Educación Pública (MEP).

Las guías van dirigidas a una población estudiantil que tiene más de 14 años. Según el MEP, son adolescentes que dan sus inicios en el ámbito sexual sin conocer los aspectos que conllevan esas prácticas, a quienes es estrictamente necesario educar en la sexualidad para ser responsables de sus actos.

Dada la aprobación e implementación de ese nuevo programa, muchos padres de familia y sectores conservadores de la población se levantaron en protestas, exigiendo retirarlos del sistema educativo, aduciendo que las guías tienen un pensamiento liberal para la juventud en temas sexuales.

A continuación, Primera Plana consultó a la actual Ministra de Educación Sonia Marta Mora Escalante promotora de la implementación de las guías, y a la diputada por el Partido Restauración Nacional Alexandra Loría Bechee, quién las desaprueba. Transcribimos las respuestas brindadas por ambas personas:

 

El derecho a la información, según organismos internacionales

Sonia Marta Mora Escalante - Ministra de Educación

La educación en las sexualidad y afectividad es un derecho de nuestros estudiantes. Así lo estipulan normas nacionales e internacionales, como el Código de la Niñez y la Adolescencia y la Convención de Derechos del Niño.

Además, el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre el Derecho a la Educación, ha señalado que la enseñanza de temas sobre sexualidad forma parte del derecho a la educación, pues garantiza el pleno disfrute de otros derechos, como a la seguridad, a la salud o el derecho a una vida sin violencia.

Los programas orientan al docente a partir del conocimiento que traen los estudiantes, para escucharles, atender sus dudas y necesidades. Pero además facilitan la prevención, y eventualmente la atención y denuncia de posibles situaciones de abuso o violencia.

La educación para la afectividad y la sexualidad representa un acompañamiento a la labor que las familias desarrollan en el hogar. Es muy importante el mantener una comunicación constante entre el centro educativo y las madres, padres y encargados de las personas estudiantes.

Después de las madres, los jóvenes acuden a sus docentes. Esto es muy importante pues se reduce el riesgo de que consulten otras fuentes de información menos confiables, como páginas de internet no especializadas, ni adecuadamente seleccionadas (según datos de II Encuesta de Salud Sexual y Reproductiva, 2015).

Una educación para la afectividad y la sexualidad permite a los estudiantes adquirir las herramientas necesarias para una vida saludable, en un ambiente positivo y constructivo y con información científica.

 

La educación debe provenir de los padres a los hijos

Alexandra Loría Beeche - Diputada Restauración Nacional


Nos oponemos a que se enseñe que la identidad de género es como uno se siente respecto uno mismo, sin importar el sexo biológico. Nuestro cuerpo es importante. La corporeidad de una persona viene determinada por los cromosomas XX en la mujer y XY en el varón. Estas bases biológicas intervienen profundamente en las diferencias estructurales y funcionales del cuerpo masculino y el femenino. La igual dignidad entre hombre y mujer no anula las diferencias entre nosotros.

Nos oponemos que se enseñe que hay tres sexos: Hombres, mujeres e inter-sexuales. La intersexualidad (que es cuando en la persona se dan caracteres sexuales masculinos o femeninos). Médicamente es una patología que tiene un tratamiento.

Nos oponemos a que se enseñe que las diferentes orientaciones: heterosexual, bisexual, homosexual, lesbiana, asexual, pan sexual, son todas orientaciones sexuales moralmente equivalentes.

En cuanto a los embarazos adolescentes e infecciones de trasmisión sexual, la prevención más consensuada y eficaz es la llamada “estrategia ABC”, publicada en la prestigiosa revista científica The Lancet en el año 2004, que se explica a continuación:

La letra “A” representa la palabra -abstinence (en inglés)- y significa que lo primero y 100% eficaz para prevenir la infección es no tener relaciones sexuales. En la práctica, quiere decir que hay que recomendar a los jóvenes que retrasen al máximo el inicio de las relaciones sexuales, porque está demostrado que, cuanto antes inicien las relaciones sexuales, mayor es la probabilidad de contraer una ITS o un embarazo no planeado.

La “B” significa “sé fiel” –be faithful en inglés– y representa la recomendación de la monogamia mutua con una persona no infectada. Este es el mensaje principal para los sexualmente activos.

En el caso de que fueran rechazadas las recomendaciones anteriores, se habla de la “C” –condom use–, es decir, del uso del preservativo, advirtiendo de que reducen el riesgo de contagio, pero en ningún caso lo eliminan. Esta recomendación está especialmente dirigida a personas que mantienen conductas de mayor riesgo de contraer una ITS. Pero a todas estas personas, también habría que insistirles de que lo mejor para ellas es evitar totalmente el riesgo (letras “A” y “B”) y no solamente reducir el riesgo de contagio (letra “C”).

En todo momento se deben respetar los derechos de los padres de educar a sus hijos de acuerdo con sus valores éticos, morales y religiosos, de conformidad con los instrumentos internacionales ratificados por Costa Rica y la jurisprudencia de la Sala Constitucional.


(*) Estudiante de Periodismo


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