Domingo 22 de Julio, 2018
Criterium

¿Confundidos? ¡Aclarémonos!

Adriana Nuñez Artiles *
Martes 3 de Julio, 2018

Creo que el país lamentablemente, vive momentos de gran confusión en innumerables aspectos de la vida cotidiana. Nadie sabe a ciencia cierta si la Reforma Fiscal, postergada por años en la Asamblea Legislativa por distintos partidos políticos -aunque en la Comisión de Asuntos Hacendarios existía ya un texto consultado con sectores y consensuado desde la época en que Guillermo Zúñiga la presidía- nos aprieta a todos por igual o si efectivamente como dicen los sindicatos, serán los asalariados y no los grandes capitalistas, los que seguirán sosteniendo la burra para festín de tantos corruptos. 

Tampoco se sabe qué harán las autoridades de Migración ante la avalancha de extranjeros –especialmente de la vecina Nicaragua- que están llegando al país por tierra y aire. Unos por pobreza, otros por miedo, algunos porque aquí encuentran tierra fértil para realizar sus fechorías, lavar dólares o trasegar droga y los menos, porque quizás han experimentado persecución política en sus naciones de origen. La experiencia nos indica que si ya instituciones como la Caja Costarricense de Seguro Social,  a punto de quiebra, o las educativas –cada vez más flojitas- se han visto afectadas en las últimas décadas por el mismo motivo, difícilmente podrán sostenerse ante el inusual crecimiento de la demanda de servicios en salud y educación, por mencionar dos de los principales.

Ni qué decir de la inusitada amnesia que parece tomar forma entre algunos directores de instituciones públicas, alcaldes, regidores y munícipes, que parecieran no recordar que en parques públicos, edificios y actos oficiales, es la bandera tricolor la que debe ondear y la que nos brinda identidad nacional y no la que representa la diversidad sexual. Esa última tiene su espacio sin restricciones, en las manifestaciones propias de los grupos LGTB, así como la pueden tener en otros actos, las banderas distintivas de partidos políticos, iglesias, etc.  Pero no es representativa del colectivo costarricense.  

En fin, que la algarabía temática nos está diluyendo el norte. Porque la realidad es que aparejados a los derechos, también están los deberes y contenidos en ellos, el cumplimiento de las reglas elementales de respeto y salvaguarda de nuestras instituciones de servicio público, de nuestras fronteras, costumbres, símbolos patrios y valores propios del ser costarricense.


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