Jueves 25 de Abril, 2019
Criterium

De cara a la segunda ronda…

Adriana Nuñez Artiles *
Jueves 15 de Febrero, 2018

Algunos medios de comunicación, cuyo manoseo informativo influyó profunda y negativamente en el ánimo del costarricense, han encasillado ya a las fuerzas políticas que acudirán a la segunda ronda, e incluso han llegado al extremo de etiquetar en sus titulares a una de ellas, señalando que la “Homofobia ganó el primer round electoral”.

Mala cosa la de continuar con los juicios mediáticos, a pesar de que es evidente que fueron “cuchillo para su propio pescuezo” pues gran parte del pueblo costarricense no apoyó al candidato que algunas de estas fuerzas de la prensa impulsaron un día sí y otro también y paradójicamente, quienes emergieron de último momento, dieron la sorpresa.

Respetuosamente deseo externar que para mí, el trasfondo de estos resultados reside precisamente en que un alto porcentaje de la ciudadanía –independientemente de si los votantes tienen definidas sus preferencias ideológicas o no- está harto del desparpajo, falta de transparencia, transgresión sistemática y bullying electrónico; del libertinaje, las mentiras, en fin…de la ausencia de límites éticos y de valores.

Prueba de ello es que por una parte y pese al “cementazo”, al resurgir a un primer plano la figura firme de Ottón Solís, dándole respaldo a Carlos Alvarado -un candidato joven pero bien preparado y sincero en sus críticas hacia su propio partido- muchos voltearon nuevamente sus ojos hacia una agrupación que había perdido el norte y que se balanceaba en el borde del abismo.

Por otro lado, la candidatura de Fabricio Alvarado contó con el respaldo no solo de quienes asisten a los cultos -con o sin gesticulaciones y lenguas- sino también de miles de costarricenses que -aunque no toquen la pandereta- están cansados de tanta corrupción, permisividad, irrespeto, morbo, vulgaridad.

Considero que el resultado de esta primera etapa de la campaña es fruto no solo de la desinformación que propiciaron algunos medios, sino también del anhelo ferviente de muchos y muchas, de recuperar el país sencillo, creyente, ordenado, pujante, alegre, pacífico y honesto que nos heredaron nuestros campesinos y aquellos líderes que supieron leer en el alma de la colectividad, las verdaderas características del ser costarricense.

En lo esencial, las dos fuerzas -que ojalá sean dirigidas por personas con la preparación adecuada- no están tan polarizadas como muchos quieren exponerlo, pues en ambas subyace el manifiesto deseo de enrumbar a la sociedad por un camino más justo y más recto. Un camino que transita por lo moral y por lo económico…

No pueden los medios de comunicación en esta coyuntura, ni subestimar a un alto porcentaje de la población que votó prácticamente en similar número por ambas fuerzas, ni seguir propiciando la discusión insulsa o el ataque peyorativo y personalizado.

Corresponde en esta etapa, brindar espacio -de manera equitativa- a quienes abiertamente representan a ambos partidos, para que sin prejuicios puedan manifestarse claramente, de manera que todos podamos dilucidar cuáles son las propuestas y expectativas que nos unen o las decisiones que nos afectan.

Solo así podremos tomar una posición sustentada de cara al segundo proceso que se avecina.

(*) Expresidenta del Colegio de Periodistas de Costa Rica


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