Viernes 21 de Septiembre, 2018
Criterium

Presencia digital, presencia real

Marjorie Valverde Aguilar

Martes 4 de Septiembre, 2018

La presencia en redes sociales ya no es cuestión de juego, moda o similares. Hoy, más que nunca, nuestra presencia digital es una representación clarísima de nuestras posiciones políticas, religiosas y sociales

Pero al parecer, no todos tienen claro que lo que digan en sus redes los representa y dibuja en su totalidad. Por ende, la máxima que hemos usado los profesionales en comunicación que reza “no publiques en tus redes sociales lo que no publicarías en el titular de un periódico”, se hace más urgente para políticos, figuras públicas y hasta servidores públicos.

A finales del mes de julio, el jefe de cirugía maxilofacial de un importante hospital público, se expresó de una manera soez y personal acerca de una madre de la patria. Las redes ardieron. Unos pidieron despidos, otros llamaron a que el colegio profesional se manifestara. A pesar de la disculpa del profesional, el daño estaba hecho. A pesar de borrar su publicación, el daño estaba hecho.

El señor en cuestión alegó que la publicación se hizo en su perfil personal; alegó también que él es una persona muy apasionada. Lo que no dijo es que, como líder en una organización con tanta exposición, él debió cuidar sus comentarios. Si quería opinar, debió limitarse al accionar profesional de la diputada, y no a atacarla desde lo personal. Hoy su caso está en investigación por parte de su patrono, la Caja Costarricense de Seguro Social.

Y si bien es cierto en Costa Rica los escándalos no duran más de tres días, otros funcionarios públicos nos han venido a recordar la importancia de medir lo que expresamos en una red social.

Es el caso de un viceministro y una asesora de una diputada, quienes a mitad de agosto usaron sus perfiles de Twitter para burlarse de una foto de la ex presidenta Laura Chinchilla. Aunque alegaron que era una broma enmarcada en una serie que estaba en tendencia, olvidaron otra regla de la comunicación: no debemos dejar a la libre la interpretación que hagan los receptores, más cuando queremos que el mensaje llegue claro.

El sarcasmo no es un buen consejero si uno representa a un ministerio o un diputado.

Estas dos recientes situaciones nos mandan una alerta de cómo nosotros, comunicadores, debemos asesorar a nuestros clientes o voceros. No es sólo cómo me expreso en televisión o radio, es también sobre lo que digo en mis redes, lo que defiendo, lo que comparto y hasta lo que comento en otros perfiles.

Aunque mi perfil sea personal, debo afrontar las consecuencias de lo que comparto, más si mi nombre y mi puesto están ligados a la vida pública de alguna manera.

Si soy servidor público, mi código de ética me exige conducirme alineado a algunas reglas de respeto y hasta sentido común. Si soy el vocero de una empresa, mis posiciones podrían ser tomadas por las de la empresa.

Cierro esta reflexión con otra premisa: las reglas de la comunicación son siempre las mismas, los canales son los que cambian constantemente. Hoy la moda son Facebook, Twitter y hasta WhatsApp, pero mañana serán otras redes sociales, otras plataformas. Igual debemos tener mucho cuidado.

Marjorie Valverde Aguilar

Directora de cuentas

CAC Porter Novelli

 


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