Cultura

La niña que quiso ser periodista

Ronald Díaz V.
Primera Plana

Martes 27 de Junio, 2017

La comunicación, las letras, las cámaras. Opinar, hacer entrevistar y hasta crear su propio “periódico” para vendérselo a los familiares dejaron en claro, desde su temprana infancia, que Natalia Rodríguez Mata quería ser periodista.

El mundo de la comunicación fue siempre su única opción, y es en ese campo donde se ha desempeñado con soltura y profesionalismo desde sus primeros pasos cuando laboró para Radio U., siendo estudiante de primer año en la Universidad de Costa Rica.

Esta año, su trayectoria en la comunicación cultural del país fue reconocida con el máximo galardón que otorga el Estado costarricense: el Premio Nacional Joaquín García Monge.

Aún hay muchas audiencias interesadas en el contenido
Natalia lo recibió con gran sorpresa, pero al mismo tiempo con agradecimiento y satisfacción, pues considera que sirve para validar su trabajo.

“Para mi autoestima profesional era necesario para seguir haciendo las cosas a sabiendas de que no estaba equivocada, y que las luchas que escogí son importantes para un grupo importante de la población”, comenta en una entrevista realizada en el Teatro Espressivo, lugar en donde actualmente labora como directora ejecutiva.

Ella sigue vinculada como socia con Red Cultura, sitio especializado en la difusión cultural, y al cual llegó hace 12 años, cuando cursaba su tercer año de carrera en la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva.

El trabajo realizado desde entonces en la cobertura de la agenda cultural fue un sueño cumplido, ligado a su amor por las artes.

Fiel a su pasión

Natalia es bailarina y el temor de verse obligada a abandonar esta actividad la alejó de la idea de trabajar para un medio tradicional, con horarios restrictivos. Esto la llevó a forjarse sus propias oportunidades laborales en un campo ya de por sí difícil, como la cultura.

Todos hemos tenido que hacer un esfuerzo para hacer la información más atractiva y lúdica
“La gente consume la cultura solo si ve una necesidad de hacerlo”, afirma Natalia, quien enfrenta día a día el reto de captar el interés y atención de las audiencias en un mundo saturado de información y entretenimiento.

“La competencia es desaforada”, dice cuando le preguntamos por el entorno periodístico actual.

Para ella las redes sociales son armas de doble filo y asegura que tener un medio de comunicación y consolidarlo hace unos años, era una tarea mucho más sencilla.

“El tema de las gratificaciones se vuelve cada vez más importante” –dice- y añade: 

“Ahora la forma importa tanto como el contenido. Todos hemos tenido que hacer un esfuerzo para hacer la información más atractiva y lúdica, y a partir de ahí enganchar para decir otras cosas”.

Natalia es optimista. A pesar de los obstáculos ella prefiere enfrentarlos, antes que ahogarse en lamentos. “Hay tanto que decir y contar sobre cualquier producto cultural que no podemos quedarnos en la epidermis, porque sí hay muchas audiencias interesadas aún en el contenido”, afirma con la seguridad que denota su personalidad extrovertida.  

Sobre periodismo, los retos de la comunicación cultural y su reacción tras recibir el Premio Nacional, Natalia nos amplía en la siguiente entrevista.


 


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