Cultura

Ponga a trabajar las neuronas con el Scrabble

Enrique Villalobos
Colaborador de Primera Plana

Jueves 13 de Octubre, 2016

A finales de agosto de este año, participé en el Campeonato Mundial de Scrabble en español, en la ciudad francesa de Lille. Durante 4 días jugamos 25 partidas, de las cuales gané 10 y perdí 15. Éramos 88 jugadores de casi todo el planeta. Por ejemplo, me tocó jugar contra una japonesa.

Es muy buena y me costó bastante ganarle. También lo hice contra un israelita, éste hombre aunque no habla muy bien el español  (su lengua materna es el inglés),  tiene buena memoria para las palabras y se defiende bastante bien, aunque falla con las conjugaciones verbales.

En el Grand Palais de Lille estábamos reunidos simultáneamente, 140 jugadores de Scrabble en francés, otro tanto de jóvenes menores de 17 años que jugaban en inglés y el grupo nuestro de la lengua de Castilla.

¿Qué es este juego que despierta tanto interés en todo el mundo? ¿Por qué lo juegan con pasión tanto jóvenes, gente madura, como personas de la tercera edad?

Este juego de mesa fue inventado por el arquitecto norteamericano Alfred Mosher Butt a principios de los años treinta del siglo pasado. Él estaba desempleado y comenzó a darle vueltas a la creación de un juego de palabras que combinara tanto el conocimiento de la lengua como la estrategia o habilidad para sacarle el mayor provecho a las letras que se colocaban en un tablero, formando palabras.

Trató de comercializar su juego pero las compañías de juegos no se interesaron en su invención. En eso llegó la II Guerra Mundial y tuvo que hacer una pausa. En 1948 retomó la idea del juego, que tuvo varios nombres, entre ellos Lexiko y Criss-Words, hasta que finalmente se impuso el de Scrabble. 

Butts se inspiró en el tablero de ajedrez e ideó uno de 15 x 15 casillas, escogió que las fichas que representan letras fueran 100 en total, de las cuales son dos en blanco; es decir, son comodines y sirven para representar cualquier letra. Al principio Butts fabricó los juegos de modo artesanal, haciendo él mismo las letras de madera y cortando y coloreando los tableros de cartón.

Un amigo que adquirió su juego, James Brunot, le gustó tanto que le propuso que se asociaran para producirlo y venderlo.  Se contrataron operarios para fabricar los juegos. Los pedidos comenzaron a llegar en 1952, cuando las personas que habían adquirido el juego lo recomendaron a otras personas amigas. 

En ese año se vendieron 37.000 tableros. Sin embargo, lo que impulsó para siempre este juego fue que en ese año Jack Strauss, el presidente de Macy’s, que  para entonces eran los almacenes más grandes del mundo, aprendió a jugar Scrabble durante sus vacaciones. Al volver al trabajo ordenó que Macy’s comenzara a vender el juego y eso cautivó a miles y miles de personas.

Posteriormente el Scrabble se comenzó a jugar en Australia y Gran Bretaña y de ahí saltó a todo el mundo. En la actualidad este juego se comercializa en casi todos los principales idiomas del mundo; lo juegan millones de personas.  La franquicia le pertenece a la compañía Mattel, la de las Barbies.

Así se juega

Butts estableció varias reglas, que permanecen hasta nuestros días y son básicamente las siguientes: el juego consiste en formar palabras con las 7 letras que cada jugador extrae de una bolsa, sin mirar cuáles escoge y las coloca en un atril. En el caso del español, las palabras válidas deben estar en el Diccionario de la Real Academia (DRAE), (esa es nuestra “biblia”).

Se comienza siempre por el centro,  se pueden colocar las palabras de arriba hacia abajo o de izquierda a derecha. Se empieza colocando una palabra que al menos tenga dos letras y el siguiente jugador tiene que colgar la suya pegándola a la ya puesta.  Por ejemplo, si el primero colocó pio, el siguiente jugador puedes poner plural a pio con una “ese”, o agregarle una “ene”, pion, o también hacer otra palabra como “tengo” y la ene la cruza con pio.

O bien, puede formar otra nueva palabra, “podio” y una de las “oes”, la coloca delante de pio, para formar “opio”.  Como se ve en este ejemplo, las posibilidades son muchas para la colocación de las palabras. De esta manera el juego se va abriendo en todas las direcciones  y al final se abarca casi todo el tablero con las palabras.

Se han realizado estudios de cuánto vocabulario utiliza una persona que no terminó la secundaria (algo común en la mayoría de la población) y en estos casos el individuo posee un vocabulario de 500 palabras en promedio. Con ese acervo habla de política, religión, economía, deporte y sexo, entre otros temas.  El Diccionario de la Real Academia (DRAE) tiene aproximadamente 100.000 entradas directas entre sustantivos, adjetivos y verbos.  Eso significa que esa población sólo utiliza el 0,5 % del vocabulario español.

Virtudes del juego

Este juego de mesa tiene varias virtudes o beneficios. La primera es que incrementa el vocabulario de una manera entretenida.  El jugador al ir adentrándose en la práctica del Scrabble se da cuenta que debe mejorar su vocabulario si quiere obtener mayor puntaje en las partidas y eso se da con una mayor consulta del DRAE y en el aprendizaje continuo de otras palabras que no conocía previamente, y que son colocadas por otros jugadores.

Por ejemplo, se aprende que el verbo “socar” que utilizamos los ticos no existe y que el verbo correctamente escrito es “zocar”.  También se aprende que la letra “a” es muy valiosa, porque se puede colocar delante de otra, previamente puesta y adquiere un nuevo significado, como sucede con (a)delante, (a)premio, (a)vena, (a)una, (a)zocar, (a)bañar, (a)queja, (a)cierto, etc. Hay más de 100 verbos en que tal cosa sucede.

El siguiente beneficio es que el juego obliga necesariamente a pensar rápido, a mover las neuronas para lograr armar una palabra con las fichas que se tienen en el atril, en el menor tiempo posible, y a conseguir el mayor puntaje posible. (En los campeonatos de Scrabble se juega con un reloj de mesa, como el que se usa en ajedrez. Cada jugador(a) dispone de 30 minutos por partida. Pasado ese tiempo, se le rebajan 10 puntos por cada minuto adicional al jugador lento).  

Este accionar mental implica también, simultáneamente, que el jugador tiene que hacer multiplicaciones, sumas y restas con las opciones que le brindan las letras que tiene: si pongo esta palabra “malla” me gano xxx puntos; si por el contrario, coloco “llaman” el total es xxx. O si coloco “llamean” me gano más puntos que en las dos primeras opciones, pero le abro al rival un buen espacio con esa “ene”,  pues le facilito que ponga una palabra en la línea del triple valor. Por eso digo que hay que mover las neuronas, porque cada palabra colocada implica utilizar la memoria para recordar ese verbo o ese adjetivo y también para hacer cálculos mentales del valor de la palabra colocada y  de las opciones que se le abren al oponente.

Hace unos años, impartí un taller de Scrabble en el Colegio de Médicos.  Al finalizar la segunda fecha, me di cuenta que una doctora no estaba muy contenta con el juego. Le pregunté la razón de por qué no estaba a gusto y me respondió: “¡es que hay que pensar mucho!” 

En un torneo está prohibido consultar el diccionario o el celular, que puede contener un lexicón de Scrabble.  El jugador tiene que valerse de su memoria e conocimiento del idioma para colocar las palabras. Cuando se está comenzando a jugar, sí es permitido y hasta conveniente acudir al diccionario para consultar si esa palabra que ha pensado colocar es válida, pero no se debe  abusar de esta ayuda, porque hace muy lento el juego.

La tercera virtud es que aleja al maldito alemán de su cerebro, al Alzheimer. Se ha comentado extensamente, en multitud de artículos científicos, que el cerebro es un órgano y que hay que ejercitarlo. Si no se ejercita, se atrofia. Se recomiendan ejercicios como hacer crucigramas, jugar Sudoku o aprender un idioma, para mantener ágil la mente. 

Este juego también tiene esa fortaleza de ejercitar las neuronas de su cerebro, de una manera constante. Por ejemplo, mientras el oponente piensa su jugada, usted también va armando mentalmente la palabra que colocará en ese espacio X cuando le toque el turno, pero resulta que el otro jugador ocupó justamente el espacio que usted había planeado. ¡Eso la obliga a repensar de prisa en otra opción! ¡A dar un salto en el aire, como un gimnasta!

La siguiente virtud es que no es un juego en que interviene sólo la suerte, como tirar dados o sacar cartas de un mazo al azar. Si bien es cierto, hay un porcentaje de suerte en el juego, ya que las fichas se sacan de la bolsa sin mirarlas,  interviene en un porcentaje mayor el conocimiento del idioma y la estrategia que se desarrolle en el juego. Con esto quiero decir que no es un juego aburrido o mecánico,  sino que cada partida es única. Es casi imposible que una partida sea igual a otra, porque las posibilidades que ofrecen las letras son inmensas. No me atrevo a decir que infinitas pero le andan cerca.

Aprender y hacer amigos

La práctica de este juego también facilita que se hagan nuevas amistades. En Costa Rica hay una Asociación de Scrabble, que se llama “Escrablistica”. Ésta organiza, con la valiosa colaboración del Colegio de Periodistas, torneos anuales con el fin de seleccionar a los jugadores que participarán el Campeonato Mundial de Scrabble en español, que se realiza al final de cada año; también hay fechas abiertas al público, para que todos aquellos que lo deseen puedan aprender a jugarlo. Su correo es:  info@escrablistica. org, para mayor información.

Como mencioné,  este año se celebró el Campeonato Mundial en Francia, el año pasado fue en Cali, Colombia, y en el 2017 la sede será Asunción, Paraguay.  Existen tres federaciones de Scrabble en el mundo: inglés, francés y español. Cada una organiza su respectivo campeonato. Este año se unificaron todos en un mismo lugar: Lille.

Hay también una página en línea, Redeletras.com.  Esta página en Internet existe desde hace diez años y en ese lapso se han jugado ¡más de once millones de partidas! Usted con solo $10 al mes puede jugar todo el día, con gente de todo el mundo.  Esta página tiene una ventaja y es que cuenta con acceso al DRAE. De esta manera, usted puede comprobar rápidamente si le están tratando de “meter un gol” con una palabra inexistente.

Así pues, anímese, le invito a descubrir las enormes virtudes de este juego de mesa, el cual, además, tiene un costo muy bajo y se puede conseguir en los principales  comercios del país.  Es un juego ideal para disfrutarlo en familia.


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