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Fuente: BCCR
Primera Plana
Gente


Any Pérez: Un mundo de letras y conocimiento

Fabiola S | Miércoles 9 de Julio, 2014

Localizar a Any Pérez no fue una tarea sencilla, pero, cuando al fin topé con suerte, tuve la dicha de encontrarme con una voz amable al teléfono que atendió mi petición para realizar una entrevista con el fin de escribir una semblanza y, entre risas, preguntó “pero, ¿por qué a mí?”.
Una periodista como ella, que busca siempre estar al paso de la modernidad, no aceptó una cita en su casa o en su oficina, quiso que la cita fuera mediante una video-llamada, porque “tenés que aprender de una vez como van a trabajar los periodistas en el futuro”.
Un poco asustada seguí las instrucciones sobre investigar cómo grabar la entrevista y, luego de unos cuántos correos, Any Pérez volvió a dejarme unas cuántas tareas, un par de lecturas de Rodolfo Bracelli y García Márquez junto con una lista de preguntas.
Tenía claro que ella no era cualquier periodista, que dejaba claro su orden y eficacia al trabajar, su gusto por las cosas bien hechas. Listo todo, pusimos una cita que costó concretar pero al fin se logró.
Lunes a las once la mañana me senté frente a la computadora. Me recibió un rostro jovial, muy coherente con su voz. Lentes y pelo recogido acompañaban la sonrisa de bienvenida. Una vez más, un par de consejos e instrucciones y comenzamos.
Dentro del mundo del periodismo y, podríamos decir de la política también, su nombre es conocido y su influencia es significativa. Con una trayectoria envidiable y un trabajo impecable, Any Pérez es la mezcla de una persona enamorada del conocimiento, de la actualidad y del trabajo bien hecho.
Nacida en el barrio La Pitahaya, en San José, en el año 1965, Pérez cuenta cómo siempre tuvo el gusto por materias como español y estudios sociales y era una enamorada de la literatura, los idiomas y la historia.
Como muchos otros muchachos de su época, supo que quería estudiar periodismo desde que estaba en el colegio. Cuando por fin llegó el momento de entrar a la universidad, en el año 1982, no logró entrar a la carrera de Comunicación Colectiva en la Universidad de Costa Rica, así que durante 1983 hizo los Estudios Generales.
Oriunda del Liceo de San José, “yo era producto del modelo de país que se implementó en Costa Rica durante los años setenta en el que los muchachos de aquel momento, de clase media, podíamos ascender socialmente por la vía de la educación”, relata.
A pesar de las excelentes notas de colegio público, al llegar a Estudios Generales se dió cuenta que aquello no era suficiente. Georgina Pina, su entonces maestra de Artes Plásticas, la llamó junto con otros dos compañeros del curso, que al igual que ella venían de colegios públicos, y les dijo lo siguiente: “Muchachos ustedes se ven que son muy empuchados y esforzados, pero la laguna que tienen viniendo de la educación pública no se la podemos llenar en Generales. Por eso, es que sus compañeros de colegios privados están teniendo mejores notas, pero si ustedes leen y van a la biblioteca, dentro de un mes van a estar compitiendo con ellos”.
Any Pérez tomó al pie de la letra el consejo de Doña Georgina y se sumergió en la biblioteca a aprender todo aquello que estuviera a su alcance. Ella no culpa a los excelentes profesores que tuvo en el colegio, culpa al sistema pero, al fin y al cabo, logró ponerse al nivel de los demás y superar todas sus notas.
Desde ese momento, llevó cursos que la ayudaran en su formación como periodista: cursos de filología, sociología, etc. y, ese mismo año, repitió el examen de admisión pero de nuevo no le dio la nota para ingresar a Comunicación, así que continuó dedicando el segundo año a llevar más materias de este tipo.
Aunque al principio fue una situación frustrante, con el paso de los años Pérez se dio cuenta de que si no hubiera dedicado dos años a llevar materias complementarias, jamás hubiera podido tener la formación que hoy tiene. No se trató de tiempo desperdiciado, se trató de la gran cantidad de conocimiento que adquirió y que pone en cada trabajo que realiza.
Como dicen popularmente: “la tercera es la vencida” y por fin logró entrar a Comunicación Colectiva donde, según ella, “lo que soy profesionalmente se lo debo a la formación académica exigente, de excelencia y personalizada que recibí”.
Tuvo años maravillosos llevando periodismo escrito con don Alberto Cañas sobre quien “muchos se quejaban porque no hablaba de técnicas de periodismo, pero por lo menos, para mi generación y para mí en particular, me resultó de gran formación que siempre hablara de historia política costarricense, pues me dio una formación política enorme” y “en esos años aprendí más de historia que en cualquier otro momento”, afirma.
Al terminar del primer año, don Alberto la invitó a ser la asistente del curso de Introducción y Principios de Semiótica, no sólo porque le interesaba la materia, sino porque leía francés y porque podía traducir alguna materia y pasarla en la primera computadora en la escuela.
En esos cursos “conocí a muchos chiquillos que hoy son grandes figuras del periodismo” como: Edgar Silva, Danny González, Gianinna Segnini, Rodolfo González y Lorna Chacón”, aseguró.
Su formación en tecnología fue una fiel herramienta a la cual siempre dio continuidad. Como le interesaba tanto la parte de la semiótica, tanto ella como sus conocidos aseguraban que su camino era la parte teórica. Para su sorpresa, se graduó primero como comunicóloga. El título de periodista vino poco después.
La llegada a Rumbo
Cuando estaba a punto de graduarse de periodismo, la profesora de fotografía de aquel entonces, Doña Nora Ovares, la recomendó con Roxana Zúñiga, quien era la directora de la Revista Rumbo, la revista política más importante del país durante la época. Zúñiga andaba buscando una redactora que le interesara el área centroamericana y que, además, supiera suficiente computación. Se graduó en diciembre de 1989 y ya para enero de 1990 estaba trabajando en Rumbo.
La parte de su vida en esta revista marcó la carrera de Any Pérez. Era una continuación de todo lo que le gustaba en materia de actualidad centroamericana, unida a la oportunidad de profundizar, aprender de historia política de nuestro país y darse cuenta cómo funcionaban las cosas.
Uno de los factores más influyentes del éxito de Rumbo, fue el equipo que formó Roxana Zúñiga y que significó un cambio generacional. Empezó junto con Jorge Ramírez, Mario Bermúdez, Cristina Arias, Eduardo Amador, un veterano en el ámbito político, entre otras figuras del periodismo. Lograron hacer un equipo, que con la ayuda de Roxana Zúñiga, alcanzó una gran innovación en cobertura política.
“Cuando yo veo que cíclicamente se vuelven a sacar notas cada vez que hay cambio de gobierno o cada vez que hay elección de 1 de mayo a partir de los enfoques que usábamos en Rumbo (como pedir las cifras a la Asamblea Legislativa sobre el gasto en recepciones, en gasolina, etc.) me doy cuenta de que si aún hoy siguen practicando la semillita que dejamos, es porque lo hicimos correctamente”, aseguró.
Para el 1993 cuenta la anécdota de como un día la llamaron de la recepción, diciéndole que la buscaba Vicky Luna, una muchacha que trabajaba en Canal 13 quien había sido su estudiante. “Yo bajé y le dije: ¿”Vicky, en qué te puedo servir?” Y me dice: “Anita, es que quiero que me dé declaraciones a mí primero que a todos”. Y le preguntó que ¿por qué? y me dice: “te acaban de anunciar como Pío Víquez”.
”Yo me sorprendí y le dije que no, que eso era imposible, que seguro se lo habían dado a alguien más”. Pero no, el premio era completamente para Any Pérez, un premio más que merecido aunque muchos dijeron que era demasiado joven para obtenerlo.
Sin embargo, ahí estaba el trabajo, sobresaliente y fue en ese momento cuando “se dieron cuenta que no era en broma, que yo estaba en periodismo”.
Y cómo dudarlo con el trabajo que ha realizado durante casi 25 años y que la hizo merecedora, también en 1993, del premio Ángela Acuña Brown.
Su paso por un diario y la TV
Roxana Zúñiga renunció a Rumbo y partió a fundar el periódico Al Día y después Noticias Repretel. Con ella, se llevó a Any Pérez como Jefa de Información.
“Empezó una linda aventura” que era pensar la televisión de otra manera. La única competencia durante esos años era Canal 7 y su posición era el famoso slogan “siempre con usted”. Así que el planteamiento teórico y práctico de Repretel no era estar con la gente, sino estar de su lado. Eso, aunque parezca una simple frase, tiene un gran trasfondo, como explica Pérez.
“Era el costarricense que empezaba a sentirse solo frente a la administración pública. Había que estar del lado de la gente como asegurado, ciudadano y elector”, afirma.
“Ponerse del lado de la gente es una posición política”, asegura Pérez, quien asegura que cosas que parecían detalles, para ellos eran fundamentales dentro de Repretel como, por ejemplo, tratar de explicarle al ciudadano que no está escolarizado cómo le afectan los problemas del país.
“Jamás digan: la tasa básica pasiva pasó de tanto a tanto, pues eso no tiene ningún sentido para el señor que vende mangos en la calle”, explica Pérez.
Fue por eso que en Repretel se hizo un equipo con jóvenes para moldearlos y foguearlos junto con gente experimentada y así el noticiero comenzó a trazar un camino que muchos han imitado.
Los hijos y la vida
El matrimonio llegó aún joven y al tiempo, contando con trabajos estables, el momento de tener hijos.
La primera hija vino cuando Any Pérez estaba saliendo de Rumbo y el segundo hijo cuando dejó Repretel. Ahí decidió volverse independiente y poder combinar los horarios.
Empezó con un programa de radio que pretendía solventar la necesidad de la gente por opinar, entre los años 1998-1999.
“Dividieron la transmisión durante todo día en programas como Opine Salud, Opine economía, etc.” Ella, junto con otro compañero, se encargó de Opine Política y lo combinó con un programa llamado Hora 10, que era transmitido por canal 13, para cubrir la campaña política del 2002.
Además, comenzó a realizar entrevistas para la Revista Dominical del Grupo Nación, con la cual ya tiene 18 años de vínculo laboral.
Para ese entonces al esposo de Any Pérez, quien se dedicó siempre a las micro-finanzas, le ofrecieron un trabajo en El Salvador, el cual parecía ser un trabajo de corta duración. Como era de esperar, los planes se extendieron y así se convirtió en una misión para toda la familia.
Cuatro años en Ruanda, seguidos de dos años e México DF y luego cuatro años más en el Sur de Filipinas y, para terminar, el país que ella denomina “la gotita debajo de la India”, Sri Lanka, por lo cual fue hasta el año pasado que Any Pérez y su esposo regresaron a Costa Rica para que su hija entrara a la universidad.
Gracias a esos viajes, Any Pérez logró tener una visión completa de los países del trópico, la franja que alimenta al resto del planeta, la que tiene mayor movilidad de migración ilegal.
Al viajar, la experiencia crece y “hay más contexto, más conocimiento, más humanidad, más inteligencia completa, tanto técnica como emocional. Más facilidad para interpretar temas sobre racismo y machismo”, afirma.
“Cuando has vivido en otros países miras mejor el tuyo de una manera objetiva a partir de datos y sos más exigente a la hora del cambio, porque sabés que sí un país más pobre que el nuestro lo logró, ¿por qué nosotros no?”.
Any se incorporó a proyectos editoriales, continuó con sus entrevistas, reportajes y asesoramientos. En julio del 2013 fue parte del primer curso en línea de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) sobre periodismo de investigación, en este caso, en el área de salud, donde se articuló con periodistas de toda América Latina.
La primera parte del curso fue el contexto, que consistía en clases magistrales. Luego un segundo módulo con médicos y un tercer módulo que impartió sobre la comunicación en tiempos de redes sociales.
Ojo al voto: hablarle a la gente en su propio lenguaje
El último proyecto de Any Pérez ha sido la coordinación editorial del proyecto mutimedia Ojo al Voto para las elecciones presidenciales del 2014.
Los últimos cinco años se dedicó a estudiar el tema del periodismo digital y del uso de nuevas tecnologías para la participación ciudadana, lo que cayó como anillo al dedo a esta idea.
“Cuando Sergio Pacheco, de la revista Paquidermo me propuso diseñar una plataforma para los muchachos que se interesaran en política, yo dije: ¡“Es imposible! Pero sí acepto. Era un reto”, relata.
Desde entonces ha intentado llenar la página web de temas que puedan ser útiles para la observación ciudadana y para seguirle la pista a cada candidato. Pero, sobretodo, a Any Perez le interesa dejar ese prejuicio de los periodistas que tienden a pensar los enfoques con la mente puesta más en nuestros colegas y las fuentes que la audiencia.
Así que había que empezar a pensar en la gente y en los muchachos que no entienden cuando les hablan con un lenguaje técnico político.
“En Ojo al voto había que combinar la parte seria con una clase de traducción usando redes sociales”, afirma Any Pérez, quien considera que el feedback que se logró durante esta etapa, demostró que el tono elegido fue el correcto.
Al principio sí existía una especie de duda sobre usar ciertos tonos, saber si era válido para algo en la U, “pero si así hablan los muchachos, así hay que hablarles”.
La gente tomó Ojo al Voto como un lugar seguro donde no se iba a echar la balanza hacia uno lado o al otro, porque todos los muchachos se vieron reflejados dentro de la plataforma y ese fue su principal objetivo: hacer que la gente preguntara, acudiera a ellos para aclarar sus dudas y, gracias a esto, los mismos candidatos estuvieron siempre anuentes a contestar de inmediato cualquier pregunta.
Any Pérez afirma que se va a seguir dedicando a esto, a traducir a la gente la avalancha de datos. “El periodismo es lo mismo de siempre sólo que, gracias a Dios, la prensa perdió el lugar de privilegio que tenía, en el sentido de que antes para que la gente común pudiera entrar en contacto con la gente pública, necesitaba de relacionistas públicos, periodistas, etc. pero ya no”.
“Los periodistas seguimos siendo importantes en prensa porque nuestra tarea es de verificadores de datos, que fue lo que se puso en práctica en Ojo al Voto. Confirmar de lo que se habla, asistir a la fuente”, afirma Any Pérez.
La periodista considera que “hay tanta información que la gente está intoxicada, la gente se enreda. Es bueno que la gente opine pero, entonces, la nueva función del periodista es acomodar y confirmar los datos para que cada persona pueda formar una opinión y posición (…) Actualmente, bajándose del nivel donde estuvo la prensa, tenemos que saber que nuestro papel es explicarle a la gente, darle herramientas para entender”, asegura.
Esta es Any Pérez, a quién vi por primera vez en una charla en la Universidad Nacional impactando a quienes la escuchaban. La mujer que desde joven decidió trabajar en lo que quería. La que sabe a dónde se dirige y para qué. La que busca y la que encuentra. Llena de conocimiento, tanto, que al menos yo, quisiera llegar a exprimir el mundo, la información y las ideas de esa manera. Aprender a disfrutar también, la avalancha de la información. 

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