Miércoles 12 de Diciembre, 2018
Trazos

Marianela Cordero Calderón: una enamorada de violoncello

Rita Castro Vargas
Miércoles 24 de Octubre, 2018

 

Marianela Cordero Calderón comenzó a estudiar música a los cuatro años en el famoso programa Estrellita de Piano. Dos años después ingresó al Instituto Nacional de la Música y a los nueve, se enamoró del violoncello.

Esta joven docente cuenta que se inclinó por este instrumento en particular gracias a una clase de apreciación musical.

“Poco a poco uno va sintiendo mas cercanía con algún tipo de sonido, ya sea de instrumentos de viento, percusión o como en mi caso, las cuerdas y el cello. El sonido aterciopelado y el amplio registro me cautivaron, me terminé de convencer cuando escuché una pieza del compositor Camille Saint-Saens llamada El Cisne incluída en su obra El Carnaval de los Animales”, expresó.

Para ella, el cello es una experiencia maravillosa y retadora, asegura que cada día es diferente porque se aprende y se avanza, ya que siempre hay un objetivo nuevo que conquistar.

De igual forma, se dedican muchas horas de estudio, se sacrifica sueño. Además, se requiere de paciencia y autoconocimiento tanto físico como mental, manifestó que es una competencia diaria con uno mismo.

Por medio de las orquestas del Instituto Nacional de Música ha tocado conciertos en salas como: el Kennedy Center y la OEA en Estados Unidos, también la Concertgebouw en Holanda y la Sala Santa Cecilia en Italia. 

Se ha presentado en el Teatro Nacional con la Orquesta Sinfónica Juvenil, Orquesta Sinfónica Nacional, Orquesta Filarmónica y con los grupos de los que  actualmente forma parte, como lo son Amarillo Cian y Magenta, Adrian Goinzueta y su grupo Experimental y Editus Ensamble de Cuerdas.
 
También ha realizado campamentos en Michigan y Brasil. 

Panorama laboral

No es ningún secreto que vivir de la música es muy difícil, pero no imposible: “Hay que reinventarse constantemente, dedicarle tiempo y ser muy humilde y realista sobre sus capacidades. Me parece que la clave está en la versatilidad, dar clases y estar anuente a aprender diferentes estilos de música”, indicó.

Considera que una parte difícil es cuando la gente que está fuera del círculo cree que la música es como un pasatiempo y no como una carrera profesional. Cordero explicó que ciertas personas no se dan cuenta de los años y las horas que se han invertido para poder prepararse y tocar frente un público así sean solamente 2 minutos, eso sin contar la inversión en instrumentos o equipos para estar al día en el mercado. 

Esta docente tiene un sueño en particular.

“Espero tener mi propia academia de Violoncello Suzuki, que es un método japonés en el que estoy certificada el cual enseña a niños a aprender música forma natural, como si fuera un lenguaje. Primero trabaja el entrenamiento auditivo, luego el manejo del lenguaje musical, lectura y escritura. Y por supuesto no dejar de tocar y estudiar”, añadió.

 

Fotografías cortesía de Marianela Cordero

Fotógrafa: Eyleen Vargas Dávila

 


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