Es hora de buenas noticias
Luis Diego Zúñiga G. Colaborador de Primera Plana | Lunes 6 de Octubre, 2014
Existe una idea preconcebida de que la noticia es sinónimo de malas noticias. Nadie cuestiona que un accidente fatal, una catástrofe o un crimen se constituyan en un artículo periodístico o en el titular del noticiero.
Sin embargo, cuando se reportan casos como el de un pensionado que devuelve el dinero extra que le pagaron en el banco, algunos fruncen el ceño como si informar sobre la honestidad de un ciudadano fuera excluyente de lo que entendemos por oferta noticiosa.
También hay confusión acerca de la línea divisoria entre una "buena noticia" de aquella información trivial que tiende a distraer al consumidor de noticias de los asuntos de interés nacional para enfocarse en la nota banal, que quizás entretiene, pero que no aporta nada valioso al lector, al radioescucha o al televidente.
¿Cuál es entonces la esencia de un periodismo de buenas noticias? ¿Tienen cabida sucesos positivos en la agenda noticiosa nacional? Más aún, ¿despiertan interés estas informaciones como para sostener en el tiempo programas o informativos con un enfoque positivo?
Para Patricia Navarro, Directora de carrera de Comunicación de la Universidad Latina, los periodistas en Costa Rica no han sabido enfocar un periodismo de buenas noticias ya que el concepto que tienen sobre él responde a un valor noticioso de "rareza".
Según Navarro, este tipo de informaciones toca hechos aislados sin relación con la realidad de la mayoría de la gente. “Se buscan historias interesantes, pero no necesariamente son noticias del diario vivir que marcan la vida de una persona”, opina.
Edgar Silva, Director de Buen Día y Más Que Noticias (+QN), en Canal 7 discrepa de los argumentos de Navarro, pues asegura que desde su acera sí han reenfocado el conflicto en la información.
Citó como ejemplo el envío de equipos periodísticos a cubrir incendios para buscar historias de la gente que llegó a ayudarle a los afectados, dándoles de comer o levantando los escombros cuando los otros medios tradicionalmente llegan a informar sobre la cantidad de casas que se quemaron y las personas damnificadas o fallecidas. “Para mí esos son ejemplos que dejan huella”.
El periodista sostiene que dentro del periodismo de "buenas noticias" entra la noticia de servicio que se aplica en Buen Día, ya que se le brinda al televidente informaciones prácticas que pueden ser aplicadas para mejorar su calidad de vida y tomar decisiones inteligentes. “Gracias a una información de cáncer de testículo un estudiante universitario pudo detectar ese mal a tiempo y operarse”, manifestó.
No obstante, Patricia Navarro hace notar cómo los periodistas han fallado en la búsqueda de enfoques positivos y soluciones a problemáticas que involucran a toda la ciudadanía. "La prensa únicamente informa sobre los conflictos que están acaeciendo, pero no profundiza acerca de los "porqué" y cuáles podrían ser las alternativas de solución de dichos problemas.
No es periodismo ligero
Frederick Fallas, Director de Informe 11 no comparte el criterio de calificar las noticias en los pueblos y las costumbres de sus pobladores en el rubro de periodismo light, ya que para él todo producto periodístico difundido en cualquier medio, y que aporte algo constructivo a la sociedad, debe ser considerado como "buena noticia".
Para Fallas, aquello tradicionalmente "normal" a la vista humana no es considerado buena noticia, como por ejemplo una nota sobre los barrios pintorescos en la zona rural (muchos televidentes ignoran que todavía existen casas sin rejas en Costa Rica donde se puede vivir seguro), o un reportaje sobre el río Barú en Pérez Zeledón en el que se muestra que en el país aún existen ríos limpios.
El comunicador argumenta que su programa conjuga varios aspectos y que ese ha sido el éxito de la fórmula, pues abordan ejemplos a seguir como un reportaje que realizaron en el que todas las mujeres de un pueblo en Cartago recogieron dinero para mejorar las condiciones de la delegación de policía.
Tanto Silva como Fallas coinciden en que detrás de estas notas hay un trabajo arduo de investigación. No son noticias que estaban redactadas en un árbol sino que requieren tiempo y dedicación para localizar a las fuentes, buscar datos históricos y geográficos cuando se trata de hablar sobre una localidad, un personaje o especies de animales. Ambos aseguran que la gente por lo general llama a los noticieros para quejarse, pero cuando se trata de algo positivo hay que salir a buscarlo.
Balance y contexto
Vilma Ibarra, productora del programa Hablando Claro en Radio Columbia, participó en el año 2001 en una serie de talleres organizados por la Universidad para la Paz en donde se agruparon periodistas y líderes de comunidades urbano marginales con el objetivo de mostrar las cosas positivas como el arte, la cultura y la recreación que se hacen en lugares donde la prensa frecuentemente emite informaciones acerca de violencia y disturbios.
Para la periodista esta actividad marcó su carrera y afirma que el ejercicio periodístico debería tener más énfasis en asuntos que van más allá del conflicto y el entretenimiento. “Hay aspectos que de una manera muy limitada no consideramos noticiosos porque no son conflicto, nos situamos entre los sucesos y Keylor Navas”.
Sobre las razones por las cuales los periodistas en Costa Rica no toman cartas en el asunto, Ibarra manifiesta que nuestro periodismo tiene una formación muy limitada y pocas posibilidades de mejoramiento y especialización, así como muchas tareas por cumplir en la búsqueda diaria de la información cada día, lo cual limita su tiempo y radio de acción.
En opinión de Ibarra los espacios televisivos que tienen el sello en nuestro país de noticia positiva son esfuerzos importantes pero no lo suficiente para contrarrestar en el televidente la influencia que posee el noticiero tradicional en cuanto a notas negativas. El gran pecado, según la periodista, es establecer una separación entre lo que se hace y se dice en Noticias Repretel o Telenoticias y lo que muestra Informe 11 o Más Que Noticias.
En su parecer hay que contextualizar lo positivo dentro del noticiero tradicional para equilibrarlo con lo trágico o triste, “se debe reflejar la sociedad en todas sus manifestaciones y no en la parte más oscura”, advierte.
Patricia Navarro coincide con Ibarra en esa necesidad de incorporar el contexto de la buena noticia, así como la de realizar un mejor trabajo de investigación para ofrecer información más completa que le permita al televidente, al lector o al radioescucha, adquirir una visión más completa y veraz de lo que sucede.
Más allá de la tragedia
Frederick Fallas de Informe defiende la idea de que cada programa tenga una agenda propia. “Informe 11 no nació para equilibrar informaciones”, argumenta. Y señala cómo los noticieros NC11 y NR6 aportan buenas noticias en sus ediciones y al final los enfoques de cada noticia los dirige cada responsable del producto periodístico.
Fallas reconoce que a los noticieros les haya costado mirar más allá del conflicto, ya sea por falta de espacio, tiempo o visión. “En Costa Rica no contamos con escuelas de producción de televisión, no hay realizadores titulados, especialistas de sonido graduados, se ha tenido que aprender sobre la marcha y el único profesional es el periodista al que se le ha enseñado solamente a hacer periodismo escrito, opina el director de Informe 11.
En suma, el reto del balance entre lo trágico y lo positivo está planteado y algunos medios parecen estar conscientes de la necesidad de aportar una visión más amplia de la realidad.
El esfuerzo por contar historias positivas ha demostrado dar buenos réditos. Informe 11 lleva ya 14 años al aire y en el 2012 obtuvo el "Premio Joaquín García Monge a la Divulgación de la Cultura".
Por su parte, +QN ya cumplió su primer aniversario y aunque para el gerente general de canal 7 (según una nota publicada por el diario La Nación), se trata de una apuesta arriesgada, de igual forma esta es necesaria. “El 7 tiene que devolverse al pueblo y sacar a esos héroes anónimos, a gente que es ejemplo de la sociedad, a las comunidades. Queremos sacar lo mejor del costarricense”, dijo Picado al matutino.
“Tratamos de dejar en la mente del televidente balances, que a la par del homicidio que se dio durante el día también se dé cuenta que una señora de 60 años se encarga de criar a 12 niños que el PANI le dejó, y que ella junto con su marido atienden a un sector desprotegido de la sociedad”, complementa el periodista Edgar Silva.







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