La noticia al límite
Daniela Zúñiga Colaboradora de Primera Plana | Miércoles 3 de Junio, 2015
¿Hasta dónde llega un periodista para cubrir una noticia en zonas de conflicto? Esa fue la interrogante que cuatro experimentados periodistas abordaron en una tertulia organizada por el Colegio de Periodistas el viernes 29 de mayo, vísperas de la celebración del Día del Periodista y la conmemoración del 31 aniversario del atentado de La Penca.
Durante poco más de una hora los comunicadores Danny González, Luis Sáenz y Tomás Zamora hablaron desde su experiencia sobre los riesgos que deben enfrentar los profesionales encargados de reportear la noticia en lugares en donde se desarrollan conflictos armados.
Los riesgos van desde accidentes que amenacen la integridad física de los periodistas hasta incurrir en faltas éticas en la cobertura de la noticia.
Danny González, quien fuera integrante de la Unidad de Investigación de Telenoticias y Coordinador de la sección de sucesos, considera que solo con suficiente pasión por su trabajo un periodista puede ser capaz de arriesgarse a cubrir eventos en donde su seguridad se vea amenazada.
También hizo hincapié en la necesidad de actuar siempre con ética, sin importar cuáles sean las circunstancias.
“No se puede cubrir una noticia que vaya a afectar o dañar a otras personas. Uno no se puede ir por el lado amarillista o sensacionalista para obtener la primicia. Si no es legal o moral, no se vale”, sentenció.
El periodista y licenciado en derecho Luis Sáenz tuvo como parte de sus responsabilidades cubrir la guerra en Nicaragua entre 1978 y 1986. Él considera que los comunicadores deben vivir las experiencias en carne propia para convertirse no solo en parte de la historia, sino en sus narradores.
Esta posición -advierte- implica que en diversas situaciones puedan ser tratados como “terroristas de la información”, solo por el hecho de contar la realidad tal y cual está sucediendo.
Sáenz recuerda cuando uno de sus colegas fue censurado por un viceministro de Relaciones Exteriores por cuestionar cómo Costa Rica, habiéndose declarado territorio neutral, albergaba campamentos de la Contra nicaragüense.
Sobre este tipo de situaciones, Tomás Zamora, periodista con experiencia en cubrir zonas de conflicto durante la guerra sandinista y los contrarrevolucionarios, en las décadas de los setenta y ochenta, añadió a los riesgos el silenciamiento a que pueden verse sometidos los periodistas que se atreven a denunciar situaciones anómalas que afectan a los altos mandos del poder.
Ese es un riesgo con el que viven los comunicadores en su día a día, cuando en su búsqueda de la verdad arriesgan sus vidas para después, ser silenciados,según explicaron los expositores.
No es un juego
González, Sáenz y Zamora creen que el periodista muchas veces actúa sin pensar y sin tener conocimientos que le ayuden a resguardar su vida. Actúa con irresponsabilidad, movido solamente por el entusiasmo y el deber de informar.
“Cuando un periodista se encuentra en un suceso o situación de alto riesgo, en la mayoría de los casos está impulsado por la adrenalina y la emoción que lo puede llevar hasta la noticia”, apunto Danny González. Empero, no se debe de olvidar de las fuentes porque estas son la materia prima para una correcta investigación y mucho menos debe incurrir en una competencia desleal con los colegas.
El punto intermedio está en competir con astucia, con respeto hacia los demás y por sobre todo sentir el momento que se está viviendo para saberlo contar.
González también sugirió que a la hora de cubrir una noticia un periodista no debe ser quien entorpezca las investigaciones previas u operativos de agentes de seguridad, ni de los otros profesionales.
Lo importante es ser insistente a la hora de obtener la información, pensar en la primicia, pero saber siempre dónde está el límite, aconsejó.
“La guerra no es linda, la guerra es algo serio. En la montaña no hay hotel 5 estrellas (…) es ir bajo nuestro propio riesgo”, añadió Zamora, quien resaltó que el periodista trabaja por su país y para llevarle la información a las personas.
La tertulia concluyó con una última reflexión: los periodistas siguen siendo humanos a la hora de cubrir hechos, pero la primicia o llevar la información deben esperar si para el profesional no es moral lo que está comunicando.
El periodista, y ahora Ministro de Comunicación, Mauricio Herrera, presente en la actividad, rescató el sacrificio, aporte, entusiasmo y capacidad de riesgo a la que se enfrentan los periodistas en su búsqueda de la información en situaciones de conflicto, haciendo énfasis en la necesidad de poner las barbas en remojo.
“Hay una multiplicidad de cosas por hacer en el área de la información. Por un lado hay que llevar a cabo las discusiones éticas del ejercicio del periodismo y defender los estándares sociales que eleven el valor de nuestra profesión ante la sociedad y, por el otro lado, someter a la autocrítica el trabajo de los periodistas y de los medios”.






