Los diversos ángulos de la creatividad
Daniela Zúñiga Colaboradora de Primera Plana | Viernes 22 de Mayo, 2015.jpg)
Una generación que rompe mitos y paradigmas, la publicidad como una herramienta para crecer en todos los ámbitos de la vida, el éxito que genera enfrentar los límites que impone la mente y una generación que marca la pauta.
Cuatro profesionales expusieron sus puntos de vista y experiencias en torno a la realidad de su profesión en la actualidad en un encuentro que tuvo lugar en el auditorio Rogelio Fernández Güell del Colegio de Periodistas; la actividad fue parte de la celebración del Día del Publicista, el pasado 15 de mayo.
La serie de charlas interactivas “4 publicistas en una tirada de dados” estuvo a cargo de Giannina Correa de Creative Copywriter Garnier BBDO; Cristhian Fuentes, Director General de la agencia de contenido digital Orson; Néstor Villalobos, Director Creativo y socio de Interaction y Reinaldo Reales, Director Creativo en Tribu DDB.
Ventaja competitiva
La publicista Geannina Correa centró su presentación en la generación millenial, un conjunto de personas que nacieron entre 1980 y 1994. Esta generación sirve como modelo al mundo de la creatividad presente.
Con su exposición “Una millenial en la publicidad”, Correa explicó cómo los hombres y mujeres entre los 21 y 35 años tienden a poseer un ego laboral y personal mucho más alto que aquellos nacidos en otras épocas. Una característica de los millenial se remonta a su infancia, cuando gozaron de mucha más atención por parte de sus padres, pues las familias de ahora son mucho más pequeñas.
Los jóvenes de esta generación -asegura Correa- sufren del “Síndrome de Peter Pan” y de una influencia denominada Identity Capital; el primero, surge cuando los jóvenes postergan las decisiones de vida importantes para dedicar más tiempo a otras actividades; la segunda se refiere al momento de cuestionarse más las cosas y tomar un mayor control sobre sus planes y proyectos.
"Un rasgo distintivo positivo de los millenial es que son personas con mayor poder creativo, sin que esto implique la necesidad de desligarse de su personalidad", acotó la publicista.
Ese factor en conjunto con la edad y con la necesidad de estar siempre conectados es lo que hace más competitiva a esta generación. Sin embargo, Correa hizo hincapié en que la necesidad de estar conectado no se limita solo a redes sociales para divertirse; debe haber también una construcción verdadera de relaciones que conlleven a la generación de situaciones provechosas en todas las áreas de la vida.
Tener mejores contactos significa tener mayor oportunidad de trabajo; por ejemplo, utilizar plataformas como LinkedIn y similares para movilizarse más allá de la fronteras. Aprender a crear currículos y carpetas digitales son buenas ideas para expandir los horizontes laborales.
Todas estas características que poseen los millenial, y que los hacen ser más competitivos, no deben ser exclusivas de esa generación. Cada publicista, sin importar su edad, puede aprovecharlas para su desarrollo profesional.
Juego serio
El Director General de la agencia Orson, Cristhian Fuentes, hizo de su presentación un llamado de conciencia para todos sus colegas con su exposición “La publicidad no es un juego”.
En la actualidad, opina Fuentes, los publicistas están ligados a mitos erróneos que poco a poco han llegado a desprestigiar la profesión y que esta a menudo sea vista como un juego.
Uno de estos mitos es la forma de hablar. Algunos publicistas tienden a comunicarse en clave para demostrar su conocimiento frente a los clientes cuando en realidad deberían simplificar su vocabulario y lograr una comunicación asertiva.
Además, en la práctica, estos profesionales deben volverse más críticos para ser ellos quienes tengan la capacidad de liderar tendencias, pero, en muchos casos, se cae en el conformismo y la tentación de trabajar con el único fin de conseguir premios en festivales y competencias.
“Muchos profesionales dejan de lado el honor a cambio de la sed por ser reconocidos cuando la relevancia se debe buscar en el verdadero público: quien escucha el anuncio en la emisora o el señor que en la parada de bus mira el muppie”, manifestó Fuentes.
Los publicistas también han olvidado que el mercado laboral cada vez está más difícil y poseen altas expectativas en relación con su talento y el dinero que esperan ganar, cuando la realidad es que en los medios digitales abunda la creatividad y esta no necesariamente proviene de profesionales en la comunicación; es decir, hoy existe una real competencia.
Fuentes enfatizó que el publicista debe llevar la vocación en las venas, y amar su trabajo. No pueden olvidar que su tarea es trabajar en equipo con el cliente, y borrar de su mente la idea de que es una competencia entre la agencia, los publicistas y el cliente.
“Nunca hay que olvidar que somos personas antes que publicistas, nos nutrimos de ideas, de vida y luego lo expresamos de diferentes formas, no es necesario más publicidad, es necesario más humanidad”, puntualizó.
Ideas frescas
“La publicidad como oportunidad para innovar fuera de la publicidad”. Esa fue la idea principal que expuso el emprendedor Néstor Villalobos. El punto de vista de Villalobos se enfocó en que la publicidad debe trascender para que la creatividad se expanda y, a partir de la imaginación, los publicistas puedan tener la capacidad de reinventarse y generar proyectos novedosos.
“No todo está inventado. Hay mucho por recorrer y en la publicidad todavía se puede innovar. El creativo tiene las herramientas necesarias para hacer crecer sus ideas y desarrollar su propio emprendimiento”, explicó.
La innovación -cree Villalobos- no solo debe ser un tema que le interese al publicista, sino también que sean las agencias quienes proyecten novedad a sus clientes, colaboradores y al mundo fuera de ellas.
"El publicista debe ser capaz de asumir estas ideas para tener iniciativa, crear su propia empresa y no dejarse vencer ya que nada triunfa como el fracaso”.
Vencer el miedo
¿Qué hace un periodista en la publicidad? Reinaldo Reales vivió está experiencia y decidió compartirla. El creativo Reales, mejor conocido en el gremio de los publicistas como “Zunga”, fue víctima del miedo y de la incertidumbre al no saber qué hacer con su vida.
Explicó que de joven siempre fue muy tímido y le costaba relacionarse con las personas. Por ejemplo, hubo momentos cuando lo que hacía era merodear por el pretil de la Universidad de Costa Rica sin rumbo cierto. En principio su gran sueño fue ser escritor y esa afición lo llevó a estudiar periodismo.
Sin embargo, por esas vueltas de la vida se topó con el mundo de la publicidad. Aún sumido en sus propios temores de fracaso e inseguridad, decidió probar suerte en esta nueva profesión.
Comenzó desde cero. Aunque no sabía nada de publicidad y su experiencia se basaba en sacar fotocopias e impresiones en agencias muy pequeñas. Poco a poco aprendió los trucos necesarios hasta llegar a convertirse en el Director Creativo en Tribu DDB.
Su presentación, “Un periodista en la publicidad”, muestra lo difícil que puede ser vencer todos los temores y tomar la decisión de escoger una carrera; más difícil aún, una relacionada con la comunicación. “El periodismo y publicidad es para valientes, son el mejor ejercicio para vencer el miedo”, aseguró.
De toda su experiencia recalcó que la persona debe ser capaz de aprender de todo, poner en práctica pensar en ideas, ejecutarlas e intentar cambiar las cosas a través de ellas.
"Publicistas y periodistas somos de los mismos. Gente inquieta, creativa, que se cuestionan y solucionan problemas. Todos son creativos pero poseen responsabilidades, por ello estudiaron estas profesiones”, dijo Reales.
Agregó como idea importante el saber retarse a sí mismo. "Que fallen, inventen y se sientan orgullosos de su trabajo y de la profesión, que no teman ante los obstáculos que les impida convertirse en comunicadores responsables", aconsejó.
La charla de cada uno de los publicistas dejó en claro que la publicidad no es solo cumplir con un perfil para publicar anuncios o hacer campañas para seguir tendencias. Es, ante todo, una profesión que exige compromiso, responsabilidad y la evolución constante del comunicador y de la disciplina en sí.







