Columna de la Etica: UN Reto inevitable
| Jueves 18 de Octubre, 2012
“COLUMNA DE LA ETICA"
UN Reto inevitable…
Efraín Cavallini Acuña
Vicepresidente
Tribunal de Honor y Ética
Colegio de Periodistas de Costa Rica
Nuestras sociedades están viviendo en un mundo en constante evolución, en el cual la comunicación, debe evolucionar necesariamente para alcanzar el éxito. Esto exige nuevas estructuras mentales y criterios de actuación en función de la cantidad y calidad, en virtud de que los antiguos esquemas de la información y de la comunicación, de tipo físico y analógico, son reemplazados por fenómenos socio culturales más amplios y complejos, que plantean, a su vez, nuevas formas de producción y de intercambio del conocimiento.
Estamos experimentando una dinámica de sociedades comerciales, zonas de libre comercio, donde el mercado regula las relaciones sociales fundamentales: el empleo, la renta, los servicios, el intercambio de información y bienes, la competencia, las redes de datos, la determinación del valor mercantil, dinero, bienes y la corriente de opinión pública. De ahí, que el mercado regula a su vez las prácticas de las profesiones liberales, entre ellas están los marcos regulatorios de los medios informativos y de la comunicación.
No obstante, el mercado no debe ser el único actor con voz para definir los criterios y perfiles profesionales, por ello, hay que mejorar las condiciones para el desarrollo de programas permanentes de formación, de tal manera, que se responda de manera oportuna y pertinente en el curriculum de los profesionales, de los programas educativos, de los centros de formación, de los planes de estudio, de las competencias y habilidades, de la propuesta curricular, pero también de los aspectos normativos y éticos de la práctica profesional.
Todo este entramado global plantea la necesidad de una formación y practica del profesional en comunicación, que garantice una sana competencia, ejercicio responsable; dar calidad a la profesión, abrir oportunidades, proporcionar prestigio social y estatus; por consiguiente garantizar remuneraciones y beneficios adecuados.
Son los periodistas, relacionistas públicos, productores audiovisuales, diseñadores gráficos e informáticos, mercadólogos, blogueros y cineastas, los llamados a aportar desde su especialidad, nuevas formas de escribir, relatar, inventar, retratar y narrar la realidad. Son éstos, los constructores del orgullo de la profesión y agentes sociales de cambio para el bienestar común.
Nuestra sociedad demanda de un profesional comprometido con una ética para el desarrollo humano, al servicio de las mayorías, que sea garante de una comunicación al servicio de la ciudadanía, de las comunidades donde se inserta, promotor de la cultura y difusor del conocimiento mediante todos los medios de masas; que represente una mayor democratización de las tecnologías de la información y de la comunicación en armonía con la diversidad cultural mediática.
En este marco, el Colegio de Periodistas de Costa Rica, COLPER, debe jugar un papel más activo y proyectado en el tiempo, que pueda anticiparse como una corporación de comunicadores, donde quede reflejado su carácter multidisciplinario y de alcance nacional e internacional.
Como ente que aglutina una colectividad académica y profesional, está llamado a promover las condiciones educativas, sociales, económicas, laborales, técnicas, artísticas y legales necesarias para la evolución de las profesiones que lo integran. Asimismo, debe actuar como eje articulador entre instituciones estatales y privadas, en todo aquello que implique mejorar el desarrollo de una comunicación ética, con responsable social, que no solo beneficie al gremio, sino al país como un todo.
Las anteriores ideas son parte de lo que se ha venido expresando, tanto en el Foro de Comunicadores “Carlos Mora Jiménez” (2009) como en las Jornadas de Ética ”Julio Suñol Leal”- (2011). Temas que mantienen plena vigencia, dado el lugar preponderante que ha tomado el tema de la ética en la vida nacional. Las y los asistentes a los foros coincidieron en que la dimensión ética debe jugar un papel central en las políticas y estrategias del colegio. La ética entendida como el gran motor de las acciones de éste, que lejos de fundamentarse en actividades pasajeras, se constituya en una organización profesional en una franca vocación de servicio ciudadano, con visión de futuro.
De esta manera, el COLPER, como actor colectivo y legitimado en el marco institucional que le confiere la ley de creación, debe asumir una mayor visibilidad y protagonismo de su misión y visión; más beligerancia en el campo de la ética del comunicador, de los medios, de la producción y elaboración de productos culturales.
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