“Por dicha no es una huida”
Licda.Auxiliadora Zúñiga Corea | Miércoles 20 de Mayo, 2026
La salida del aire del espacio de opinión “Hablando Claro de la colega periodista Vilma Ibarra en Radio Columbia, a partir del 6 de junio, no puede verse como un hecho menor, ni como una simple decisión de programación.
Después de 25 años de “Hablar Claro” el cierre de un espacio periodístico de análisis y opinión deja preguntas inevitables sobre el clima que vive el ejercicio de la comunicación crítica en Costa Rica. Más aún, cuando la propia periodista reconoce que las tensas circunstancias experimentadas durante la administración pasada influyeron en su decisión, sin embargo, entre todas sus declaraciones, hay una frase que sobresale con fuerza y dignidad “No es una huida” y para mí probablemente ahí reside el mayor valor simbólico de este momento.
No parece una renuncia al periodismo, tampoco un abandono de la crítica, ni de la responsabilidad social que implica informar y opinar, más bien, suena a una pausa estratégica; a la necesidad legítima de tomar distancia para repensar cómo ejercer un periodismo ético sin traicionar los principios básicos que lo distinguen de la propaganda o de la pauta publicitaria.
En tiempos de polarización, descalificación y ataques permanentes hacia voces críticas, sostener durante un cuarto de siglo un espacio de opinión independiente requiere valentía, rigor y coherencia; mucho más, cuando se trata de una mujer periodista, que ha decidido fundamentar sus posiciones en criterios técnicos, voces expertas y datos verificables, aun sabiendo que eso incomoda a sectores del poder político y económico.
Vilma Ibarra representa, precisamente a esas mujeres valientes, que no construyen opinión desde el grito fácil, ni desde el espectáculo, sino desde el análisis y la responsabilidad profesional. Mujeres que entienden que disentir no es destruir la democracia, sino fortalecerla porque el periodismo analítico tiene un valor irremplazable en una sociedad saturada de información inmediata y emociones fugaces.
Analizar implica contextualizar, contrastar, investigar y ayudar a la ciudadanía a comprender las causas y consecuencias de los hechos. Sin análisis, la información corre el riesgo de convertirse únicamente en ruido.
Los espacios de opinión cumplen una función esencial dentro de los sistemas democráticos porque permiten contrastar ideas, cuestionar decisiones públicas y ofrecer a la ciudadanía distintas miradas sobre una misma realidad y cuando esos espacios desaparecen, el debate público se empobrece y el riesgo es que la sociedad termine expuesta a una sola narrativa de los hechos.
La democracia necesita pluralidad, medios capaces de fiscalizar al poder sin miedo; necesita periodistas que no renuncien a preguntar, contextualizar y señalar contradicciones, pero también necesita condiciones mínimas para que esa labor pueda ejercerse sin desgaste permanente, sin intimidación y sin convertir cada crítica en un campo de batalla.
Por lo anterior la salida de un programa como el de Vilma Ibarra no debería celebrarse desde ninguna acera ideológica. Debería invitarnos a reflexionar sobre el ambiente que enfrenta hoy el periodismo de opinión en Costa Rica y sobre la urgencia de defender la libertad de expresión como un patrimonio colectivo, no como un privilegio de unos pocos.
Cuando una voz crítica se apaga, aunque sea de manera temporal, la democracia pierde un espacio de conversación. Como bien lo deja entrever su frase, quizá no sea una despedida. ¿Tal vez? sea apenas el silencio necesario para volver con más claridad, más fuerza y la misma convicción ética que durante 25 años le dio sentido a su trabajo periodístico.
Como escribió Gabriel García Márquez “el periodismo es el mejor oficio del mundo” por eso quienes lo ejercen con ética no huyen, simplemente saben cuándo detenerse para no renunciar a aquello que le da sentido a su voz.




